Causas relacionadas con los farmacos en el adulto mayor

Causas relacionadas con los farmacos en el adulto mayor

Causas de los problemas relacionados con los fármacos

Cualquier paciente puede presentar efectos adversos de los fármacos, pero algunas características de los ancianos los hacen más susceptibles. Por ejemplo, los pacientes ancianos suelen tomar más fármacos (polimedicación) y presentar cambios en la farmacodinámica y la farmacocinética relacionados con la edad que aumentan el riesgo de efectos adversos.

A cualquier edad, los fármacos pueden provocar efectos adversos a pesar de haber sido prescritos por un médico y tomados en forma apropiada; por ejemplo, la aparición de reacciones alérgicas no puede predecirse ni prevenirse. No obstante, se cree que los efectos adversos pueden prevenirse en casi el 90% de los pacientes ancianos (en comparación con sólo 24% en los más jóvenes). Ciertas clases de drogas presentan efectos adversos con mayor frecuencia: antipsicóticos, warfarina, agentes antiplaquetarios, medicamentos hipoglucemiantes, antidepresivos y sedantes-hipnóticos.

En los ancianos, varias causas habituales de efectos adversos o de ineficacia pueden prevenirse (véaseCausas prevenibles de problemas relacionados con los fármacos). Algunas de estas causas implican una comunicación inadecuada con los pacientes o entre los médicos (en particular, durante transiciones en la atención sanitaria).

Causas prevenibles de problemas relacionados con los fármacos

Categoría

Definición

Interacciones medicamentosas

El uso de un fármaco puede interactuar con otros fármacos, con alimentos, con suplementos, o con una enfermedad del paciente, lo que puede generar efectos adversos o disminuir su eficacia.

Monitorización inadecuada

Una enfermedad se trata con el fármaco correcto, pero no se controla adecuadamente al paciente para identificar complicaciones o su eficacia.

Selección inapropiada del fármaco

Una enfermedad que requiere un tratamiento farmacológico se trata con un fármaco menos eficaz para ese problema

Tratamiento inapropiado

El paciente consume un fármaco sin un fundamento médico válido

Falta de cumplimiento por parte del paciente

Se prescribió el fármaco correcto para la enfermedad del paciente, pero este último no lo toma

Sobredosis

Una enfermedad se trata con una dosis exagerada del fármaco correcto

Mala comunicación

Las drogas se continúan o se suspenden en forma inapropiada durante la transición entre un cuidador y otro o entre una institución y otra.

Prescripción insuficiente

La enfermedad se trata con una dosis demasiado baja del fármaco correcto

Enfermedad no tratada

La enfermedad requiere un tratamiento farmacológico, pero no se indican fármacos para tratar ese problema.

Interacciones entre los fármacos y las enfermedades

Un fármaco administrado para tratar una enfermedad puede exacerbar otro trastorno, independientemente de la edad del paciente, pero estas interacciones preocupan en especial en los ancianos. A menudo, la distinción entre los efectos adversos sutiles de los fármacos y los efectos de la enfermedad resulta difícil (véase Las interacciones fármaco-enfermedad en adultos mayores (Basados en la Actualización de los Criterios de Beer de 2012 de la Sociedad Americana de Geriatría)) y puede culminar en una cascada de prescripción de fármacos.

Cuando el efecto adverso de un fármaco se malinterpreta como un signo o un síntoma de una enfermedad nueva o se indica un medicamento para tratarlo, se culmina en una cascada de prescripciones. El nuevo fármaco innecesario puede causar nuevos efectos adversos, que pueden luego malinterpretarse como otra enfermedad y conducir a la indicación de una terapia innecesaria, y así sucesivamente.

Muchos fármacos producen efectos adversos semejantes a síntomas de enfermedades frecuentes en los ancianos o a cambios secundarios al envejecimiento. A continuación se mencionan algunos ejemplos:

  • Los antipsicóticos pueden causar síntomas semejantes a los de la enfermedad de Parkinson. En los ancianos, estos síntomas pueden diagnosticarse y tratarse como si pertenecieran a la enfermedad mencionada, lo que en realidad puede provocar efectos adversos generados por los fármacos antiparkinsonianos (p. ej., hipotensión ortostática, delirio, náuseas).

  • Los inhibidores de la colinesterasa (p. ej., donepezil) pueden usarse en pacientes con demencia. Estos fármacos pueden causar diarrea o incontinencia urinaria. Luego, para tratar estos nuevos síntomas se prescribe al paciente un fármaco anticolinérgico (p. ej., oxibutinina). De esta manera, se agrega un fármaco innecesario, con incremento del riesgo de efectos adversos e interacciones entre fármacos. Una estrategia más adecuada consiste en reducir la dosis del inhibidor de la colinestarsa o considerar un tratamiento diferente para la demencia (p. ej., memantina), que tiene un mecanismo de acción distinto.

En los ancianos, los médicos que prescriben medicamentos siempre deben considerar la posibilidad de que un nuevo síntoma o signo sea secundario a un medicamento.

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