Anoche fue una de esas noches calurosas de pleno verano.
Caminé por la orilla del mar y al llegar a casa fui a la piscina a sumergirme en sus aguas calientes y flotar mirando las estrellas y las luces de algunos aviones pasear por el cielo a sus anchas.
Me encanta flotar en el agua, y al mirar el cielo es como estar suspendida en la inmensidad, qué relax.
Y de repente algo toca mi pie, muy efusivamente, así que me inclino y miro, y es una especie de insecto enorme mojado luchando entre la vida y la muerte. Pobre. Hago cuenquito con mis manos y lo saco al borde de la piscina y comienza a agitar unas alas que no me esperaba, después unas patas enormes delanteras se mueven como si quisieran conversar con lenguaje de manos, y veo los ojos, enormes, parecía un extraterrestre en miniatura 🙂 ! Hasta que ya, en la oscuridad, y con solo la luz tenue del interior de la piscina, ví que era una mantis religiosa, probablemente macho porque tampoco era tan enorme … qué bonita, qué placer encontrarla.
La mantis como símbolo:
La mantis suele asociarse con:
- Quietud y presencia: permanece inmóvil, observando, hasta que llega el momento de actuar.
- Paciencia: no fuerza el movimiento; espera.
- Atención plena: sus grandes ojos y su postura evocan una conciencia muy despierta.
- Intuición: percibir antes de actuar, en lugar de reaccionar automáticamente.
- Silencio: una energía de observación más que de intervención.
- Confianza en el momento adecuado: no necesita estar haciendo algo constantemente.

Cuando pases un día así de quietud, que parece que no haces nada, o que no sucede nada, prepárate para lo que viene después, porque sí que pasan cosas …

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