LA REUNIÓN INTERIOR

Hoy he comprendido en una meditación la importancia de reunirme con todas las partes de mi, y que una de ellas suele ser la que hace la llamada, generalmente porque «necesita» la reunión.

Me encantaría decir que voy siempre de manera voluntaria, y que ya tengo el hábito de hacerlo cada mañana. Pero hay días que sí y hay días que no. Y sobre todo y lo más importante, hay días que quien me llama es el ALMA.

Ahí he de ir, porque si no lo hago, algo en mi deja de ser feliz.

Entro en una especie de no-paz que no me va a dejar hasta que vuelva a:

Mi respiración.
Mi meditación.
Mi presencia.

Y desde ahí, algo puede desprenderse. Un impulso, una revelación, nada, AMOR.

Esta mañana, al meditar, aparecieron varias niñas. Diferentes partes de mí. Algunas heridas, otras rotas, otras que se habían sentido solas, fracasadas, insuficientes. Otras fuertes, felices, con ganas de reunión, entusiasmadas. También yoes del futuro, que siempre están llenas de luz y de amor, que abrazan y no juzgan, y que hoy precisamente les he pedido que me digan algo, y me han dicho que no. Que simplemente abrace a mis partes rotas, que no quiera ver antes de tiempo, y que tampoco quiera agarrarme a un futuro, a un destino, porque ahora mismo está todo abierto …

Me he encontrado con todas y cada una de ellas, hasta que finalmente no intenté cambiar ninguna.

Las abracé.

Todas esas partes podían estar conmigo.

Todas las niñas, las adolescentes, las mujeres. Muchas versiones de mí. Y nos reunimos en el centro de la Tierra.

Quise buscar el cielo también, mi cuerpo, pero apareció otra comprensión:

todo está aquí.

El cielo y la tierra.
Lo herido y lo sanado.
Lo que duele y lo que ama.

La mente y el cuerpo.
Todas mis partes.

Todo está en mi corazón.

Y una luz blanca, que ya reconozco hace tiempo (gracias) creció desde dentro.

Una luz tranquila, luminosa, que no necesitaba luchar contra nada. Simplemente envuelve, abraza y da paz a todo lo que encuentra.

Y comprendí algo sencillo:

Las partes de mí que se sienten solas, fracasadas o insuficientes son personajes. Pueden ser escuchados, abrazados y atendidos, pero no son la verdad completa de quien soy.

Cuando dejo de luchar contra ellos y los reúno conmigo, algo más profundo queda disponible.

Presencia.
Disponibilidad.
Encuentro.
Plenitud.

Escucha.

Estar.

Ser.

Quizá eso sea la verdadera reunión interior:

no conseguir que todas mis partes sean perfectas,
sino dejar de expulsar ninguna, de querer cambiarla, si no simplemente escucharla, como en cualquier reunión.

Y descubrir que, cuando todas tienen un lugar,
la luz no viene de fuera.

Ya estaba aquí.

Porque … sé, y sólo esto me reconforta, he intentado y practicado mil cosas, pero siempre vuelvo al mismo lugar … y es

que todo lo que necesito está dentro de mi.

Este es el ORIGEN y es el FINAL.

Gracias.

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