No tienes que correr detrás de la vida, puedes acercarte a ella.
He soñado con alguien muy famoso y muy importante, le veía en una fiesta con más gente, y tenía la oportunidad de acercarme y ver que por fuera lo tiene todo: belleza, dinero, éxito, fama, arte, viaja por todo el mundo, libertad a todos los niveles … al parecer.
Y en la profundidad estaba fatal, estaba como traumatizado porque, me cuenta, había roto con su pareja.
Y de repente, le dije lo siguiente:
Ven conmigo, le toqué la mano, acércate a ese período de tu vida donde apareció el primer amor que te rompió el corazón.
Me miró extrañado, con ojos de pena, y continué: Imagínate que revives otra vez ese momento tal cual fue, no huyas, acércate con amor, tú te enamoraste de él y luego él te rompió el corazón, te dejó. ¿Sí?
Y me dijo, – así fue.
Bien, vamos entoces,
entremos en meditación, vamos a ese lugar junt@s y a resignificar eso. Es decir, vamos y cambiar esa historia que llevas tanto tiempo contándote y que por eso se repite una y otra vez.
Entramos dentro, a lo profundo.
Ahora te cuento mi parte:
Yo lo hice con mi primer amor, pregunté cual fue, porque no recordaba …
Se me mostró que fue mi padre. Se me explicó que para todas la niñas suele ser nuestro padre por motivos tan simples como si se va, se crea la herida de abandono.
Se puede ir porque tiene que trabajar, porque tiene que viajar, porque tiene otra familia, porque no puede más con la tuya, … Por muchos motivos, los hombres se van. A la guerra, lo que sea. Y las niñas dependiendo de su sensibilidad les afecta de una u otra manera.
Te puedes quedar toda la vida anclada a ese momento de abandono y separación, o puedes acercarte a ese momento y «resignificarlo».
A mi me salió de manera natural, entrar en un espacio donde me encuentro con la niña que se ve abandonada por su querido padre y se acercan «mis mujeres», todas las versiones de mi, de todas las edades, en todos los tiempos, me cuidan, me acarician, me dan soporte, calor, nutrición, compañía, me cantan, me cuentan historias, me acompañan, hacemos juntas un fuego juntas dentro de una cueva, nos reímos, … me curan, me sanan, me dan la mano, me abrazan, no estoy sola, no estoy abandonada, estoy completamente atendida y acompañada. Y sigo ahí hasta que lo siento, hasta que mi sistema nervioso se relaja. Hasta que comprendo. Normalmente mi cuerpo y mi voz hacen un suspiro amplio, relajado, profundo, liberador.
En el sueño, el famoso vio que ese chico no le dejaba, que finalmente tuvieron muy buen rollo, fue maravilloso y cuando me lo contó le dije: -repite esa escena hasta que se borre la otra y aparezca la nueva.
Este es el acercamiento. No huyas de ese momento, ve y resignifícalo. De la manera que te nazca por dentro. Hazlo hasta que ya no duela.
Créeme. Funciona.
A partir de ahí, tus relaciones se van a volver más armoniosas. Solo tienes que hacerlo.
Acércate a ti. Ahora. No lo dejes para mañana, porque esa es la excusa que siempre nos ponemos para no hacerlo y seguir en el trauma. No lo dejes, hazlo.
Ve al origen de la herida y resignifica la experiencia.
Te estoy diciendo que no necesitas modificar necesariamente el presente; necesitas modificar la representación interna de aquello que quedó grabado.
entrar en meditación-relajación → volver a la escena → cambiarla → repetir la nueva experiencia hasta que sustituya a la antigua.
¿Puede aquello que ya existe en mí convertirse también en amor?
Prueba.
Acércate desde ti.
Acercarte con apertura, Acércate, permanece cerca, participa en lo que está sucediendo.
Te acercas a la raíz de tu herida. Le propones volver al primer momento en que aprendió algo doloroso sobre el amor y transformarlo.
Sé generos@ contigo. Te estás esperando.
Puedes acercarte a ella.

Hazlo.

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