VALE, NO SOY PERFECTA.

Sí, cometo errores.

Tengo deseos.

Procastino.

¿Y?

Eso digo yo, ¿y?

¿Estamos viv@s, verdad?

Me vienen más preguntas:

Dime, ¿para qué quieres una pareja, para qué un trabajo, o un mejor trabajo, para qué más dinero, para qué otro viaje, para qué estar solter@, para qué adelgazar, para qué otra persona que te ayude, para qué más tiempo, para qué estar sol@, para qué una aventura, para qué dejar de fumar, para qué vivir en otro lado, para qué hablar bien otro idioma, para qué que tu vecin@ te deje en paz, para qué más tiempo de descanso, para qué que no te duela, para qué que tu marido te haga caso, para que tener hij@s, para qué estar iluminad@, para qué …. ?

Piensa.

¿Para qué?

¿Para sentirte bien? ¿Mejor? ¿Estar en paz? ¿Más tranquil@? ¿Más feliz? ¿Sentirte realizad@?

¿Y te das cuenta de que todo eso ya está dentro?

Tú cuando conectas con ese pedacito de ti, que eres TÚ en esencia, ya sientes PAZ, AMOR, TRANQUILIDAD, FELICIDAD, REALIZACIÓN, PLENITUD, ….TODO.

Pero tenemos una adicción a creer que viene solo de fuera, y que me lo tiene que dar una cosa, o una persona, o una situación.

Y mientras más cosas hacemos fuera, más alimentamos esa adicción y esa creencia.

Es muy difícil parar la máquina lo sé.

Cuando se establece tu paz interna, y sabes y practicas el ir a ella, puedes hacer todo lo que quieras, pero desde otro lugar.

No desde la escasez, si no desde un ya lo tengo, y eso es LIBERTAD.

Tienes paz dentro, estás sentada en ella, vale, pues que venga fuera lo que quiera.

Que te revolucionas, vuelve. Es normal, sucede muchas veces, hasta que crees el nuevo camino, hasta que tus neuronas lo entiendan, hasta que tu cuerpo ceda.

¿Es cansado?

Sí.

Pero más cansado es estar luchando todo el rato ahí fuera.

Respira.

Nada más.

Y suerte.

Guerrera.

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