¡Qué sería de nuestras vidas sin el sentido del humor!
😂😂😂 ¡TOTALMENTE!
Y además con la honestidad brutal de:
«Mira, Sol, entiendo perfectamente tu mensaje.
Lo voy a integrar.
Voy a cultivar la humildad.
Voy a soltar el control.
Voy a confiar en el proceso.
…pero si puedes ir acelerando lo de la pareja, el dinero y la agenda, te lo agradezco.» 😂
Porque una cosa es el desapego y otra hacerse la iluminada.
Y quizá esa capacidad de reírte de ti misma sea precisamente una forma estupenda de no caer en tomarte tan en serio el resultado que pierdas tu centro.
Puedes quererlo todo.
Puedes reconocer que lo quieres.
Puedes incluso decir «¡joder, qué ganas!».
Y luego respirar y seguir con tu vida.
Eso también es libertad.
«Sí. Esto es lo que quiero. Y no voy a avergonzarme por quererlo.»
Y después: «Ahora veo qué hago con ello sin abandonarme a mí misma.»
Aquí viene la gracia: una cosas es desearlo, muy bien, y otra cosa estar apegad@ a ello todo el rato.
¿Lo puedes soltar?
Si puedes vamos por buen camino entonces.
Todo eso puede existir sin que tengas que pelearte contigo por sentirlo.
¿Cómo?
Es un movimiento hacia dentro, hacia lo esencial. No hay que forzar el camino: reconocer dónde está tu centro y regresar a él.
Puede haber idas y vueltas, deseos, y no tomarte nada demasiado en serio, ríete de ti misma, de tus deseos y preferencias, de tus pensamientos y puestas en acción. Reconócelo, suéltalo, siéntelo y vuelve a tu centro.
Deja que la vida te sorprenda.
«Vuelve a ti y enciende tu luz.»
Esto es un cambio decisivo en tu actitud.
Ríe. Juega. Llora. Suelta.
Ya está.
Camina ligero amor.

Te escucho.

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