“Puedo ocupar mi lugar sin hacerme ni más pequeñ@ ni más grande de lo que soy.”
Este tema salió ayer justo en el curso de Reiki I, y esta noche he soñado con un pajarito que estaba dentro de mi ropa a la altura de mi nuca avisándome de algo.
Vamos desarrollando …
¿Qué haces cuando recibes algo que ya no funciona como antes?
¿Te haces cargo de lo que te corresponde y dejas a otros hacerse cargo de lo suyo?
¿Puedes decir lo que ves y hacerte cargo sin convertirte en sumisión, huida, imposición?
La nuca,
está detrás, no delante. No veo el animal; lo siento.
Es una percepción corporal instintiva, una especie de freno orgánico, una alerta, el cuerpo que habla antes de que la mente convierta el enfado en ataque, o el shock en huida, o el miedo en sumisión …. El cuerpo que avisa antes de que corra la programación.
Presencia.
Cuando las personas estamos creciendo la vida nos da pruebas …
Cuando eres adolescente y tus padres te ponen normas para tu propia protección, pero a ti ya te quedan pequeñas.
Cuando comienzas a relacionarte con los demás y tu amplitud de miras quiere otras fronteras (o no las quiere).
Cuando trabajas y hay que establacer los límites de la responsabilidad.
Cuando algo propio está empezando a ocupar su lugar en el mundo.
Cuando algo receptivo empieza a adquirir fuerza y expresión propia.
Van a aparecer dudas, pérdidas aparentes, falta de reconocimiento, quizás inseguridad, apremio, pero no hay que dejar que eso desvíe el movimiento. Lo que corresponde es continuar con claridad; aquello que es verdadero encuentra apoyo.
Vamos a aprender a
¿puedo sostener mi propia posición aunque alguien que quiero la interprete de otra manera?
el proceso está todavía terminándose de ordenar …
Lo verdadero en ti está naciendo.
Esa es la prueba.
Sigue avanzando hacia una forma más propia de estar, sin precipitar la culminación.
Y especialmente observa cómo expresas algo que sabes que es verdadero para ti cuando otra persona lo interpreta como egoísmo, exigencia o ingratitud.
Porque saltan los programas.
Lo antiguo impide a lo nuevo. (Quiere pero no lo va a conseguir, ¿verdad?).
No se trata de callarte.
Tampoco de endurecerte.
Es más bien
responsabilidad + suavidad.
Recuerda: todavía estás aprendiendo a hacerlo así. No necesitas hacerlo perfecto hoy.
Sostente.
Y como nota personal, siempre hay ayuda extra 😉
La nuca:
- Algo pequeño que está detrás de ti.
- Instinto y vigilancia. La nuca es una zona muy vinculada a esa sensación animal de “hay algo detrás de mí, lo percibo aunque no lo vea”. Es una percepción corporal muy fina, algo que el cuerpo sabe antes de que la mente lo formule.
- Vulnerabilidad. La nuca puede ser un punto vulnerable, una parte pequeña, sensible que necesita protección, pero no necesariamente mediante defensa agresiva.
Observa.
Suave.
Cada día nace el sol

Deja un comentario