EL CALDERO

Buenos días! o Buenas tardes!

Según el momento en el que te encuentres …

Aquí estaba yo tan ricamente en mi jardín, contemplando …

Han sido días de estar hacia dentro, observando cambios, sintiendo el cambio de energía otoñal, el equinoccio …

Y discerniendo qué quiero yo para mi para esta nueva etapa que comienza.

Discernir.

Qué importante discernir, y qué poco tiempo le concedemos a esto tan primario y tan fundamental para la vida de tod@s.

Ahora, en esta época del año, aparecen muchas cosas, muchos nuevos objetivos, nos lanzamos de cabeza a todo lo que surja, o todo lo contrario, nos quedamos abrumad@s ante tanta oferta, tanta locura … y otr@s se quedan en el pasado, todavía están en el verano, no quieren crecer … 😀

En cualquier caso reconocer qué es lo que está apareciendo en tu vida, qué te está llegando, qué influencia tiene en tí, y discernir qué es lo que realmente quieres y qué dirección tomar, te va a salvar de un montón de obstáculos.

Este encuentro, es uno de los importante. El discernimiento.

Y no se trata de controlar lo que aparece, se trata de ver qué dejas entrar, qué quieres que realmente te transforme.

La segunda parte posterior a esto, va a ser, inevitablemente:

Poner los límites.

Protege lo verdadero, protege la verdad.

Porque sí, no todo vale.

¿Cuál es tu verdad?

¿La que te dice el otro?

¿Y tú?

Pues como sea así la llevamos clara … porque ahora precisamente vivimos en unos tiempos donde todo el mundo dice de todo, y encima se ha puesto de moda ponerse delante de una cámara, y permíteme decírtelo, en muchos de los casos ¡se dicen un montón de chorradas!

Y todo el mundo ahí atento, consumiendo a ese mundillo de gente que todo lo sabe …

No, no hace falta exhibirse tanto cariño, protege lo verdadero, que por cierto, probablemente todavía no esté maduro, protege lo tuyo, marca los límites amor.

Hazme el favor de ser auténtica.

Y auténtica no significa salir ahí fuera, proclamarte a lo Juana de Arco, … no, a veces es más íntimo, a veces es más personal, a veces es más tú, más amorcito, más vulnerable, más honestidad.

Más tiempo de estudio, de preparación, de saborear su proceso.

Me entiendes, ¿verdad?

No se trata ni de afuera ni de esconderse, se trata de VERDAD.

Y la verdad lleva su tiempo, lleva su proceso, lleva su maduración, lleva su superar los obstáculos que hacen que sea más fuerte, lleva rendirse a muchas cosas también.

No dejes que lo que no corresponde ocupe en ti un lugar que no es el suyo real.

Y la tercera parte de este proceso:

Deja que el caldero siga con su coción.

Ahora que están todos los ingredientes puestos en este hermoso caldero, puesta la atención y el amor a tu propio proceso,

deja que el fuego caliente este poderoso y mágico container y haga su función.

Ojo, un buen puchero lleva su tiempo …. no quieras correr. Déeeeeejalo.

Deja que se transforme lo que SÍ corresponde en algo nutritivo para ti, y para l@s tuyos.

No intervengas constantemente, el ego quiere hacer todo el rato eso.

(Si no te es familiar la palabra ‘ego’, cámbiala por la palabra ‘mente’, o por ‘la señora esa de la cabeza que habla todo el rato’, o varias señoras … ay por Dios …).

Es un arte dejar de hacer, lo sé.

(Que se lo digan a l@s cociner@s … , panader@s, alfarer@s … y much@s más).

Para tu tranquilidad.

La transformación ya está ocurriendo, deja que ocurra, e interésate por relacionarte con «lo que aparece» adecuadamente 🙂

Adecuada-mente.

Y esto te lleva otra vez, al primer punto, discernimiento.

Mucho amor para tu FALL.

Hay cosas que se van …..

A aaaaaa dios!

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