Anoche hicimos la meditación de luna llena en la playa, y nos despedimos de ella porque la próxima temporada serán en la montaña.
Fue una meditación bonita, liberadora y de cierre de un ciclo para dar comienzo a una nueva etapa que ya está entrando.
Me sentí muy agradecida, honrada y muy bien acompañada por celebrar ese momento.

Esta mañana al despertar, he sentido un impulso de ir ya a la montaña, y aunque parecía que tenía otros planes, finalmente acudí a la llamada.
Lo que pensé que serían un par de horitas se convirtió en un día con ella sintiendo su llamada y su cuidado. El cambio ya lo estaba sintiendo.
A mi me encanta la naturaleza y me encanta la simbología, y al Universo le gusta jugar conmigo y comunicarse de manera que me sea inevitable prestarle la atención que se merece.

De manera que cuando cruzo, lo que para mi es un portal que accede al «interior» de la montaña y siempre, siempre, pido permiso para entrar, veo un ave rapaz muy grande, preciosa y con un plumaje muy negro volar sobre mi cabeza, de manera que me lo tomo como su «sí, adelante, puedes pasar, te estamos esperando».
A lo lejos veo la cueva del agua, me encanta ese lugar, aunque ahora no es el momento.
Continúo y llego a una de las zonas donde solemos meditar en otras ocasiones, escucho el graznido del ave y al mirar al cielo, veo que ¡son dos!
Son una pareja volando al unísono y comunicándose entre ellas.
Ohhhhhh, ¡qué emoción!
Continúa mi ruta, porque ya con la emoción tengo energía para mucho más.
Medito, paro, observo, tomo fotos, continúo.

Siempre acompañándome un gran silencio, la montaña, el mar, y todo lo maravilloso que hay ahí y alrededor.
No me doy cuenta de que estoy ascendiendo, y esta mañana me dijo el I Ching, que estaba en un proceso de ascenso:
«Hexagrama 46 — 升 — El Ascenso / El Empuje hacia arriba.
Un crecimiento que se produce gradualmente y de manera natural, como una planta que va atravesando la tierra hacia arriba. No se trata de conquistar una posición ni de forzar un resultado: se trata de seguir el camino del desarrollo interior, paso a paso.
La semilla no necesita saber cómo será el árbol. Tiene que hacer lo que corresponde a su momento de crecimiento.
No se necesita recuperar lo que ayer ‘perdiste’.
Es más bien un pequeño paso que permite que el siguiente aparezca.
Cuando algo está creciendo, no podemos tirar de la planta para hacerla crecer más deprisa.
…
El ascenso no consiste solamente en «subir». También consiste en estar disponible para que aparezca algo nuevo mientras continúas tu propio camino.»
Entonces sucede lo siguiente,
Estando ya bien adelantada en mi camino, vuelvo a escuchar las aves graznar, paro y miro, al principio no las veo, porque no están en vuelo …. ¿Dónde están? Están en algún lugar … Puedo oirlas …
Y en lo alto, las veo a las dos apoyadas en un risco, plácidamente, una al lado de la otra, qué bonitas …
Así que, yo también me siento.

Estoy allí un buen rato, maravillada, encantada de esta situación tan particular, mirando el mar como ellas, estando en silencio, un par de caminantes pasan y me miran que miro la pared de la montaña, ellos miran pero no ven nada, incluso uno lleva prismáticos … claro si no las pillas en movimiento … siguen sin ver y se van.
Me sonrío por dentro, es tan divertido.
Finalmente cuando ya he tenido suficiente y me dispongo a marchar, me levanto y ellas dos también levantan el vuelo.
¡Pero será casualidad!
Las veo como vuelan por encima de mi cabeza, con ese majestuoso vuelo, me encanta ver a las rapaces volar, tienen la elegancia de los mismos felinos en el cielo.
Vuelven a graznar y se van.
Así que ya está.
Mensaje recibido, gracias.
Cuando voy bajando, cual colegiala que ya ha terminado su jornada escolar, me acuerdo de que hay alguien 'especial' a quien quizás le cuente este encuentro, que justo esta mañana me dijo: nuestro encuentro ha sido mágico y sorpresivo.
Y yo pienso: Sí, la verdad, una sorpresa ha sido …
Conclusión:
Hoy ha ido el día de sorpresas,
Porque yo había ciertas cosas que no me esperaba de ti, y ahora que me las has mostrado, ¡me encantan!
¡Qué alegría!
¡Gracias!

Te deseo lo mejor.
Feliz meditación.
Feliz nuevo ciclo.
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