CONVERSACIONES CON DIOS — 5

—Muy bien, Dios, ya hemos evolucionado a:

En una mañana gris de invierno, el sol nació acompañado de su música habitual: pájaros cantando en la ciudad.

Este pequeño ser no sabía lo que le esperaba, pero venía con fuerza y ganas de luchar.

Y, como ves, era luchadora a más no poder.

El parto no fue fácil para ella, pero sí rápido.

En un empujón ya estaba fuera.

Y se hizo la luz.

—

Es un mini Big Bang, la misma creación.

¿Seguimos?

—¿Cómo estás?

—Bien, tengo ganas, pero me siento con la cabeza un poco atolondrada…

—Necesitamos poner un poco de orden en la cabeza.

Ven.

Respira, cierra los ojos y entra suavemente.

¿Cómo está el corazón?

—Está tranquilo, profundo.

—Conecta.

—Veo a Alya, mi sobrina.

—¿Y qué ves?

—Veo su carita, sus ojos, su risa, es todo amor. Ya tiene dos añitos. Me encanta.

Anoche soñé con ella, y hoy me ha llamado mi hermana y el domingo vienen para acá las dos.

Siento mucho amor.

—Muy bien, esa es la vibración que necesitas para dejar a la inspiración que haga por ti.

—OK.

Los ojos de un bebé son de las cosas más hermosas que existen. Son puros. Es inocencia, amor, profundidad.

Reflejan al mismo Universo.

—Son Dios.

—¿Son Dios?

—Soy, soy Yo. Yo Soy. Son tú, soy yo.

El más fiel reflejo.

La inocencia de un bebé, de un cachorro, de una criatura recién nacida, y la ternura de sus siguientes pasos, de su mirada, de su sonrisa, de sus primeros saltitos, pasitos, manitas, deditos, patitas… Esa es la más pura expresión de la Creación, de la vida, del Amor, de la belleza, de Dios.

—¡Guau!

¡Es verdad!

—¿Cómo te sientes ahora?

—De maravilla.

—¿La cabeza?

—Está genial.

Mmmm, ¡otra vez lo has vuelto a hacer!

—¿Ves cómo es sencillo?

Y esta vez sí que has avanzado, mira:

En una mañana gris de invierno, el sol nació acompañado de su música habitual: pájaros cantando en la ciudad.

Este pequeño ser no sabía lo que le esperaba, pero venía con fuerza y ganas de luchar.

Y, como ves, era luchadora a más no poder.

El parto no fue fácil para ella, pero sí rápido.

En un empujón ya estaba fuera.

Y se hizo la luz.

—

Es un mini Big Bang, la misma creación.

La inocencia de un bebé, de un cachorro, de una criatura recién nacida, y la ternura de sus siguientes pasos, de su mirada, de su sonrisa, de sus primeros saltitos, pasitos, manitas, deditos, patitas… Esa es la más pura expresión de la Creación, de la vida, del Amor, de la belleza, de Dios.

—Bueno, esta vez no te digo lo que opino…

—No pasa nada, estás aprendiendo.

—No quiero terminar aquí y seguir mañana u otro día. Quiero continuar.

—Lo sé, mi amor. Poco a poco. Exigís mucho a vuestras mentes y no te das cuenta de que, cuando conectas, mucha energía nueva circula por todos tus sistemas. Deja que se acomoden tranquilamente, no hace falta darles presión. Al igual que no hay que parar, sí hay que pausar.

En cuanto sientas las ganas, continúa. Y si pasan más de dos o tres días y no llegan, entonces sí te has de poner a hacerlo y continuar.

—Vaaaale, pero me estaba gustando un montón.

—Eso es bueno. Descansa y hasta mañana.

—Gracias.

—Te amo.

—Y yo a ti más.

—Hasta mañana. Duerme bien.

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