CONVERSACIONES CON DIOS — 6

—Buenas,

estoy aquí porque quiero escribir.

¿Puedo?

—Hablemos de la Verdad.

—Muy bien, ¿qué es la Verdad?

—La Verdad está en el corazón.

—¿Y cómo accedemos a ella?

—Ya está, la tienes dentro.

—Sin embargo, la gran mayoría de las veces no la escuchamos. ¿O sí?

(Silencio).

—Queréis recibir las cosas antes de tiempo.

(Esta vez, soy yo la que se queda en silencio).

La Verdad es.

Cuando la tienes, lo sabes; antes, no.

Cuando andas buscando, moviendo, proponiendo, investigando, ajustando, probando, es que no estás en ella.

La Verdad es un lugar, es un sitio donde te sientas, te encuentras, y hay certeza. No hay mucho más.

Cuando la tienes, no necesitas más.

Te quedas. Ya está.

¿Has visitado alguna vez un lugar donde has sentido «yo aquí me quiero quedar», y que te dé igual lo que hagan otras personas o lo que quieran, o incluso has ignorado la voz de tu cabeza?

Si has sentido eso, ese lugar para ti, en ese momento, es tu Verdad.

La Verdad es así, se siente así.

No cabe la discusión, la duda, el pensamiento.

Simplemente es, y cuando la tienes, cuando la sientes, cuando estás, no te vas a otro lugar.

—Sí, entiendo.

A veces lo he sentido en un lugar externo y a veces también lo he sentido de manera interna.

¿Por qué la mente viene luego si ya se está?

—Ese es el juego.

¿De verdad estás?

(Silencio).

Cuando estás, ya puede venir la mente, o las mentes… que no te moverás.

Y siempre tienes tu espacio interno para acampar en él. Pon tu bandera en tu Verdad y plántate ahí. Y esa Verdad se hará más amplia en ti, hasta que abarque también fuera de ti.

La Verdad es eterna. No la subestiméis.

Quien subestima la Verdad es porque no la conoce.

La Verdad soy yo.

(Silencio).

—Dios, no tengo nada que decir.

—Bien.

—Solo quiero quedarme en la Verdad.

Gracias.

(Silencio eterno).

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