Dios quiere que escriba.
O eso me ha parecido entender.
Y no solo realismo, también novela…
¿Qué podemos hacer?
Estoy en una casa blanca, en la playa, escribiendo…
Gracias.
(Digo gracias porque yo hace mucho tiempo, yo soñaba con que vivía en una casa blanca en la playa y que escribía …. ¡qué sincronía!).
Vamos a ver qué puede salir de aquí…
No lo sé…
No tengo ni idea de cómo hacer esto…
Estaba yo teniendo una conversación agradable con un chico llamado Carlos y, de repente, ¡ha borrado nuestro match! ¡Qué fuerte!
No me lo puedo creer.
(Temblor interno que me saca de mis elucubraciones …):
—Escribe.
—Pero ¿cómo escribo?
—Escribe, que te entretienes con las musarañas…
Joder.
A ver…
Dime…
—Comienza por una mañana gris de invierno.
—¿Qué pasa una mañana gris de invierno?
—Naciste una mañana gris de invierno.
—Ah, ¿sí?
Vaya.
—Pero no iba a ser novela…
—Sí.
—Apaga el móvil, que te entretienes.
—Vale.
Venga, vamos.
Una mañana gris de invierno nace un ser precioso llamado Sol.
—¡Oh, venga ya!
—Sí, era un ser precioso que llamaron Soledad Rosario…
Dios, esto va a parecer una telenovela…
—Pero ella se llama Sol.
—Todo el mundo la llama Sol. Su madre se equivocó, le puso Soledad por su suegra, que pasaba una mierda de ella, la suegra de la nuera, y después cambió de opinión y la llamó Sol, para acortar.
—Sí, mi madre siempre ha sido muy práctica.
—Bien.
Una mañana gris de invierno nació un ser precioso llamado Sol.
—Gracias.
—Sigue…
En una mañana gris de invierno nació un pequeño y bello ser luminoso llamado Sol, y la música sonó.
La verdad es que siempre he estado muy vinculada a la música…
—¿Te quieres callar?
—Vale.
—¿Qué pasó con la música?
—Sol, la música y tú estáis relacionadas.
—Claro, soy una nota musical, la clave de sol, también…
—Cállate y concéntrate.
—OK.
Madre mía.
En una mañana gris de invierno, el sol nació acompañado de su música habitual: pájaros cantando en la ciudad.
Este pequeño ser no sabía lo que le esperaba, pero venía con fuerza y ganas de luchar.
—No me gusta…
—Sol, has venido en un tiempo en el que te toca abrir compuertas. Y has nacido en la era de Acuario, siendo Acuario, porque sois los primeros en avanzar.
Así que sí, acéptalo.
—OK, lo tengo más que aceptado, pero no lo veo como novela…
(Voy a conseguir que Dios se enfade, ya verás…)
(Lo conseguía con los profes en la escuela… Con mis padres… Con mi abuela, esa que pasó de mi madre…)
—Suelta.
—OK.
Dios, no sé si me gusta esta novela.
En una mañana gris de invierno, el sol nació acompañado de su música habitual: pájaros cantando en la ciudad.
Este pequeño ser no sabía lo que le esperaba, pero venía con fuerza y ganas de luchar.
Y, como ves, era luchadora a más no poder.
—Me han dicho que vengo de samuráis… Pero también me han dicho tantas cosas… Vale, te escucho.
Me callo.
Ya no digo nada más.
En una mañana gris de invierno, el sol nació acompañado de su música habitual: pájaros cantando en la ciudad.
Este pequeño ser no sabía lo que le esperaba, pero venía con fuerza y ganas de luchar.
Y, como ves, era luchadora a más no poder.
El parto no fue fácil para ella, pero sí rápido.
En un empujón ya estaba fuera.
Y se hizo la luz.
–
—¡Qué maravilla! ¿En serio?
¿Esto es la vida?
¿Y ahora qué me espera?
—¿Qué quieres que te espere, amor? ¿Quieres ahora escribir tú tu guion?
(Me lo pienso).
—No, quiero que me sigas guiando.
—Vale, cierra por hoy.
Mañana más.
—¿Lo publico?
—Sí, puedes publicarlo.
To be continued …

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