—Yo lo que quiero es alegría.
Cantar, bailar, reir, hacer el amor, pintar, tocar mi piano … ¡estar en estado de alegría!
¿Qué puedo hacer para estar ahí?
—Ahora mismo estás.
—Pero estoy sola, la alegría se comparte, ¿no?
—La alegría se lleva.
—Dios, te entrego la alegría también.
—La energía del corazón es la alegría.
No se necesita de nada ni nadie externo a ti.
Es algo ya incorporado en él.
Cualquier atributo que le demos a lo externo, sea persona o cosa, no es lo que nos hace alegres o tristes, eso se lo adjudicamos nosotr@s según nuestros sistemas de creencias.
Lo de fuera no tiene el «poder» de alegrarnos o entristecernos.
La alegría va incorporada en nuestro corazón, es su frecuencia, ¡qué buena noticia es esa!
Gracias.


Deja una respuesta